domingo, 25 de diciembre de 2011

He cruzado miradas...

He cruzado miradas...miradas de un segundo cargadas de un todo tan sideral que uno tiene que poder desviarlas para proseguir con el infinito de su vida. El infinito de mi vida, esa sobredosis invariable de mí mismo, ese aberrante metrónomo de mis certezas...
Pero en ese segundo cargado de conexiones y metaconexiones, yo habito con el otro el instante fatal. A ese instante fatal cargado del todo en el que somos lo uno y lo múltiple a la vez, yo lo llamo pudor. No un pudor en potencia, sino potencia de pudor...

No hay comentarios:

Publicar un comentario