VOZ
Al burdo trapo
Al espasmódico zurcido
Al elemental pliegue escayolado
A la arpillera desollada
A las figuras violentamente contorsionadas
A los cipreses que se retuercen como llamas
A los bulbos del tulipán silvestre
A la rosa mosqueta sin su floración
A los pechos colgantes
Al himen desterrado
A la carne marchita
Al fermento
A la agitación visual
A los cristales empañados
A las intersecciones
A las bifurcaciones
A la mancha central rojo rubí de una raja de sandía
A toda astringencia que anhela cuajar
A lo irritable del colon
A la profundidad taciturna
A la inspiración adormecida por la sobredosis de verosimilitud
Al ánima cuando las cuerdas están zurradas
A las ínfulas derrotadas cuando el incentivo del alcohol se ha evaporado
A lo onerosamente acérrimo
A lo voluminoso voluble
A la habitual estampida de búfalos dentro de la cabeza
A nuestros rituales más insondables
Al "surmenage" inexcusable en la obsesión por lo milimétrico
A las diatribas auto-impugnadas
Al después de lo bello de lo efímero
A las rosas sin homenajes
Al cuerpo kryptonizado del minuto posterior a la eyaculación precoz
A la resaca atroz del amanecer posterior a la madrugada en la que uno se gastó la pasión
Al sentimiento concomitante al convencimiento irrfrenable de que la vida está arruinada, de que la juventud se ha perdido, de que uno se ha quedado afuera del mercado
A una cerrazón que suspira apertura
A la no-vida cuando la vida le pasa a uno al costado
A la languidez sin alimento a la vista
Al cambio enquistado en la resistencia
A la habilidad social negada al instinto
A los ojos que no se llenan del paisaje inigualable
A las sinfonías que no se pueden exudar del espíritu
A los gorjeos que no se llegan a exprimir del corazón
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