LATIR EN EL DECLIVE
Un día, no menos que un día ...
Refulgirá mi halo sesgado de prudencias
Atronará mi carisma adormecido en los mercados
Emergerán del silencio mis confinadas palabras
que son benzenos, hervores, el puñal, lo apuñalado ...
Y aunque estalle el orden en el imperio de una noche
haré latir la maravilla en el empeño del ocaso
y expediré la rabia asfixiada en el declive
y celebraré las exequias de las medianías en el escaso margen de un remanso
y propulsaré el cuerpo por delante de todo
y expondré la verdad con las lindes hechas trizas
y seré un hombre sangrando en su caída
y haré que mi color se funda con mi trazo
y emitiré un signo que talle en la materia
y erigiré exultación sobre exultación en el marasmo
y promoveré un desfalco que cunda en los extremos
y engendraré un manifiesto, el último, en la inercia de un tiempo resecado
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